Con más de 60 premios a cuestas y una recaudación de 40 millones de dólares, el doble de lo que costó, La forma del agua apenas le ha retribuido a Guillermo del Toro el 10% de lo que invirtió en ella.

En la que ahora es la cinta más nominada al premio Oscar con 13 categorías (incluyendo Película y Dirección) el cineasta tapatío pagó de su salario para que la criatura quedara como deseaba. También compró algunos objetos que se ven en la historia, como un tocadiscos, el cual buscó por seis meses, y el pato con que la protagonista bolea sus zapatos.

Pero la recuperación económica no es algo que le preocupe, según señala el propio Del Toro a través de un cuestionario por correo electrónico. No es algo nuevo en su carrera. Por ejemplo, para La cumbre escarlata renunció al 40% de su salario para poder hacerla como quería porque, como ha dicho antes, está en el cine para contar historias, no con el objetivo de comprar un jet privado. Su trabajo en La forma del agua ya le valió, entre otros galardones, el Globo de Oro 2018 en la categoría de Mejor Dirección.

En el Diccionario de Directores de Cine Mexicano hay una anécdota tuya donde platicas que antes de Cronos te planteaste si hacías la película y te quedabas sin techo o te quedabas con techo, pero sin película. Casi tres décadas después de esa anécdota, ¿lo logrado en cine ha valido aquellos días de incertidumbre?
-Sí. Cada vez sucede de alguna manera diferente. En La forma del agua invertí todos mis salarios salvo los mínimos sindicales para cumplir cuota. Si los recupero, muy bien. Como terminamos bajo presupuesto y a tiempo, recuperé ya un poco más del 10%.

¿Dónde tienes tu premio Globo de Oro como Director por La forma del agua?
-En una repisa con algunos libros y discos, al lado de unas pinturas de estudios de luz para una cinta animada de Disney.

Cada premiación es distinta y hay varias causas que hacen que alguien gane pero, ¿hay ventaja en tu candidatura hacia el Oscar tras haber ganado el Globo de Oro y el premio que le dio la Asociación de Productores?
-Nadie sabe nada. Las siguientes semanas son muy duras y todo sube y baja día con día, es como la bolsa de valores. De verdad que lo más importante son las nominaciones y luego seguir adelante.

¿Hay diferencia de sentimientos entre las nominaciones de 2007 y ésta?
La verdad que sí. Se siente diferente. Se agradece diferente. Hay más vida, más carrera y se vive con más tranquilidad.

En México hubo celebración en redes sociales por tus nominaciones, ¿qué te dice eso?
-Me da alegría. Ya llevo un buen trecho de vida dedicado a esto y siempre conmueven las buenas reacciones que se provocan.

¿Cómo calificarías todo lo que ha pasado con la película desde el festival de Venecia? Lleva más de 60 premios, pasó lo del corto holandés (presunto plagio), has estado viajando de un lado a otro promoviéndola y la gente demuestra su cariño por ti…
-Sí, lo entiendo bien. Lo bueno y lo malo van siempre de la mano y se sacan de proporción. Pero así es esto: mucha visibilidad trae grandes contrastes y excesivas atenciones. Pero con todo lo que sea, vale la pena vivirlo. Y lo que todavía falta…

¿Ya tienes alguna fecha y lugar para tu exposición de monstruos para México?
-No, aún no, ni dónde sucede. Quiero que pase en Guadalajara y la Ciudad de México para que más jóvenes puedan entrar en contacto con las influencias que tanto celebro. Hay objetos muy variados que hay que curar específicamente para México.
Tengo desde un contrato y la credencial de la ANDA del Santo hasta pinturas originales de H.R. Giger (Alien) que valdrá la pena compartir con los amantes de lo fantástico en México.

(EL UNIVERSAL)

Comentarios

comentarios